SILENCIO

    

 

                SILENCIO

SOLEDAD, recinto de una sonrisa perdida,

monte de sabiduría donde guardar la nostalgia

y devolverla a la realidad de los días.

 

No me gusta la selva lavada que me venden,

ni el estruendo torpe de animales en celo;

no me gusta la palabra libertad prostituída

no me gustan las sonrisas boquiabiertas

que guardan la máscara en sus dobleces.

 

No me gusta el engaño continuado de los días

la voz que miente, innecesaria, a todas horas.

 

No me gustan los que lavan su rostro amargo

en la sangre de los indefensos

ni el que se apoya, grandioso y espléndido,

en la columna apagada del mármol.

 

                                                                   “Al encuentro”

Rocío Oviedo y Pérez de Tudela

Ir al índice del libro

Close