LA FAROLA

 

        LA FAROLA

POR qué me esperas

con tus brazos extendidos,

por qué aún aguardas,

si conoces, de antemano, mi derrota.

 

Por qué cuidas de colmar mi vacío

y me ocupas con el deber de lo imposible.

 

Por qué si no soy nada me llamas,

por qué llenaste de difíciles amores

mis palmas agostadas.

 

Por qué se ha derrumbado la costa

que resguardaba mi casa,

por qué cae sola la tarde,

y la farola me aguarda,

por qué te mantienes erguida

en tu esqueleto hojalata.

 

“Al encuentro”

Rocío Oviedo y Pérez de Tudela

 

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