CRUCES

 

     CRUCES

 

MUÉSTRAME Tu mano

atada a un viejo palo de madera,

abre la mirada de Tu azul y sostenme

para alzarme en la sábana inasible

que cubre –cuerpo dulce– al ignorado.

 

Recuerdame en el rincón olvidado de Tus sueños,

sonrieme en la ternura de Tus dedos fraternales

y lanzame un ramo de mariposas blancas

como a un náufrago el madero.

 

No me dividas entre el deseo y la derrota

entre el cuerpo podrido de belleza

y el ansia de la luna en ser gaviota.

 

No me dejes en la soledad del espacio que perece

carente de infinito y de destino.

 

 

Mira mis dedos inconscientes de grumete,

mis ojos de marino en lontananza

que espera la llegada imparable de las olas

y el orden imposible de los astros.

 

Mírame desde la altura compasiva;

mira mi sangre hueca e inconforme,

búscame, ayúdame, no me abandones…

 

Déjame la sombra de una estrella en mis lagunas

pues mi inquietud es tan extensa como el agua.

 

 

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