DIOS

 

         

                  DIOS

 

EN tus manos la aurora se doblega

y la mimosa desdobla sus alas verdes.

En tus dedos surge la luz dorada del alba

que se anuncia en la voz de las palomas.

Sólo Tú llenas el espacio de luciérnagas

y vistes de luz la sombra del día.

 

En tus palmas las montañas crecen

y aplauden con rumor de trigo tierno

al sol que las alienta.

 

En la mente estableces Tu victoria

tú que has otorgado la razón a los simples

y despliegas Tu sabiduría en los sencillos.

 

Tú que te repartes en el ser anónimo

que cruza las aceras,

y se emborracha de vida tinta,

Tú, inalcanzable, que te difuminas

en la mano extendida de los solos.

 

 

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