AMBICIÓN

               

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

           AMBICIÓN

 

SERÁ que la noche cayó como un relámpago

de su almena

y busca con mano famélica a quien asirse.

 

Caminos solitarios, fuentes heladas,

árboles inmensos que vieron nacer la vida,

la línea rubia de mi trenza en las ventanas…

Infancia inconsciente, juventud herida,

la ruta de la hora en los zapatos,

el tiempo que se me anula y huye en su vela de agua

ojos negros de vencejo abandonado…

 

Garras que rodean con su aliento de quimeras,

quimeras de lo que no se tuvo

disfrazadas de ángeles buenos, quimeras…

 

Ni dejéis palomas de caridad;

pasar el soplo de la envidia a mi centro,

que no hay aduana para él, que se ha perdido

su paso en la sombra del espacio.

 

Palomas de caridad, cerrad el paso

que no entre la nostalgia del pasado

y amenace el dolor de mi presente.

 

No dejéis que atraviese mi cielo

el oscuro vuelo de la desesperanza

ni dejéis que el barón negro, vengativo,

sobrevuele mi terreno.

 

Ángeles transparentes, alas de universo

dejad que descanse en vuestros puentes

y venga la luz de las estrellas a posarse

en mis plumas oscuras de vencejo.

 

Que lavaré en la frente del albatros

las plumas enlodadas, las alas rotas.

Y no tomaré la brida de los coléricos caballos

ni pisará mi pie la espalda de los pájaros.

 

            “Al encuentro”

                       Rocío Oviedo y Pérez de Tudela

 

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